No me gusta esta Selección Colombia: Por Nicolás Morales

Nicolás Morales

En el fútbol como en la vida, hay gustos para todo. En este caso, sencillamente, a mí no me gusta la Selección Colombia de Reinaldo Rueda. No puedo ignorar que ha tenido buenos rendimientos individuales de algunos jugadores, pero no me gusta a grandes rasgos la idea que plantea el entrenador. Mucha dependencia en individualidades, poca generación y juego asociado, y la falta de gol y contundencia son cosas que me preocupan. Siendo sincero, esa clasificación a Catar no la veo encaminada de la mejor forma.

Todos quienes seguimos el fútbol también lo criticamos, y la selección no está exenta de este juicio por parte de los futboleros. Si bien traer empates en condición de visitante contra Bolivia y Paraguay no es perder, queda esa sensación que pudimos volver con seis puntos de esos partidos porque nuestros rivales eran muy inferiores. Tal vez la frase que más repiten los periodistas deportivos y el fanático promedio en redes sociales es que "estos dos puntos solo valen si se consiguen tres contra Chile en Barranquilla", y estoy de acuerdo con eso, pero siento que fácil pudimos habernos llevado siete o nueve puntos de esta fecha.

Llevábamos dos eliminatorias seguidas consiguiendo triunfos (agónicos) en la altura de La Paz, y ante Paraguay no perdemos en Asunción desde las eliminatorias a Francia 98, así que la historia reciente nos avalaba para sumar de a tres en alguna de estas plazas. A mi modo de ver, ambos partidos eran para ganar, pero diferentes factores jugaron para que en los dos casos nos fuéramos con empates a un gol. Los errores individuales jugaron su parte, pero también la falta de contundencia ante el arco rival tuvo una significativa importancia.

En el caso de los errores individuales, el más fresco es aquel de Dávinson Sánchez contra Ángel Romero, donde el jugador paraguayo lo dejó, como se diría en términos futbolísticos "absolutamente pintado", con un espectacular caño. Lo escuchaba en la transmisión y no puedo estar más de acuerdo, a un defensor le enseñan a nunca ir a marcar de frente y con las piernas abiertas, pero al jugador del Tottenham pareciera que se le olvidó este principio. Desde antes del gol ya había tenido una jugada errónea que no terminó en el 1-0 de milagro. Creo que el no tenerlo ante Chile puede llegar a ser beneficioso, porque le dará a Carlos Cuesta (ojalá), la oportunidad de empezar a consolidarse como líder en la zaga; cabe recordar que era el capitán de Colombia en categorías inferiores.

Por otro lado, está la extrema dependencia en los destellos individuales por encima del juego colectivo. Juan Guillermo Cuadrado se fajó un partidazo en Paraguay, pero era él contra el mundo. Mismo caso de Luis Díaz en La Paz, que intentaba e intentaba ganar con velocidad y gambeta pero no logró concretar. Así también le ocurrió a Luis Sinisterra, quien tuvo destellos pero, nuevamente, era él solo, nada de juego asociado. La falta de jugadores como Quintero, quien ha jugado solo 45 minutos de los 180 disputados, o de otros creativos que no andan en su mejor momento futbolístico, caso James o Cardona, es notoria, porque terminó jugando Cuadrado como volante 10 en lugar de su habitual banda derecha.

Y por último en esta lista de quejas que tengo, me preocupa la falta de un esquema claro en Colombia. Si, en el fútbol moderno es necesario tener versatilidad táctica, pero esta funciona si se tienen bases. En la era de Pekerman, el 4-2-2-2 rumbo a Brasil 2014 era habitual, al igual que después de ese mundial hasta Rusia 2018, el
4-2-3-1 era pan de cada día. Independiente de que jugadores estuvieran, uno sabía que ese sería el esquema. Con Rueda, es un tiro al aire. Un día te pone a Roger Martínez de 9, y al siguiente partido está como banda derecho en un sistema diferente, un día hay dos delanteros, al otro aparecen otra vez dos pero uno está sacrificado por una banda. Por esos cambios de formación, la falta de jugadores creativos, y la inexplicable falta de gol (digo inexplicable porque goleadores es lo que hay), es que no hay contundencia.

Perder o empatar en condición de visitante ante selecciones como Brasil, Uruguay o Argentina es algo que se puede presupuestar, al fin y al cabo son los gigantes del continente. Pero ir sumando de a uno en plazas donde nos hemos ido con tres en las últimas eliminatorias, es lo que preocupa, y con tan pocos puntos y goles anotados, ese camino a Catar se torna mucho más complejo.

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