Ver un poco más allá. Por: Laura Valencia

Laura valencia

Gustavo Petro es el nuevo presidente de nuestro país, es una realidad. Con este nuevo escenario tenemos dos opciones: impedir cualquier tipo de progreso que pueda tener este nuevo mandato o mirar los avances que refleja este resultado. A pesar de tener ideologías o sesgos políticos debemos ser capaces de mirar un poco más allá de lo superficial, para poder reconocer los aciertos que significan un gobierno de izquierda para nuestra sociedad.

Lo primero es que vemos en redes y portadas de medios cómo siguen tildando, únicamente, de exguerrillero a Petro. Llegó al poder a pesar de haber sido un excombatiente, pero no llega a la presidencia siendo solo eso. Recordemos que él también es economista y lleva muchos años desempeñándose como político en el país. Por ende, tildarlo solo de exguerrillero es una falacia argumentativa ya que se está apelando a una característica de la persona más no a sus argumentos. Este primer gobierno de izquierda demuestra que es posible llegar a la presidencia sin necesidad de una lucha armada.

Siempre han dicho que nuestra democracia es una de las más fuertes en América Latina y después del triunfo de la izquierda se puede reafirmar esto, eso se debe reconocer. Para nuestro Acuerdo de Paz, es uno de los frutos más importantes que ha dado. Luego de la firma del Acuerdo, se puede evidenciar que hay formas legítimas de llegar al poder y que haber sido un actor del conflicto armado no veta, indefinidamente, a un ciudadano para participar en la arena política del país. Los territorios más afectados por la violencia durante el conflicto fueron los que más votaron por este nuevo mandato, por un cambio.

Pensemos ahora en la nueva vicepresidente, Francia Márquez. Ella dejó claro que una persona afrodescendiente, con raíces indígenas y fuera de las élites tradicionales del país, puede alcanzar uno de los cargos más importantes de la nación. Es una mujer que representa a sectores sociales que, históricamente, han sido abandonados y marginados por los gobernantes y partidos tradicionales del país, ahora tienen la esperanza de oír su voz desde los micrófonos del Estado. Este tipo de oportunidades son valiosas y el hecho de que en Colombia se esté dando esa posibilidad muestra un cambio de mentalidad en la sociedad y una política mucho más incluyente. Con la nueva vicepresidente se demuestra que ya no hay un poder homogéneo y tradicional.

Por último y lo más grandioso, el uribismo quedó desterrado. Petro y Francia lograron entender unas exigencias que hay en una gran parte de la sociedad colombiana, aprovecharon la oportunidad que dejó Duque tras un pésimo gobierno y lanzaron propuestas que intentan mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. El pueblo colombiano le dejó claro al uribismo que ya es algo del pasado, no es vigente en estos momentos ni en estas generaciones.

Es triste, sin embargo, escuchar personas que le temen a la izquierda porque creen que pueden perder privilegios en este mandado. Tener esos privilegios es una excepción, mas no un derecho fundamental. Podemos ser un poco más flexibles y salir de la burbuja en la que estamos, en vez de pensar en cómo se puede bloquear el plan de gobierno del nuevo presidente, podemos reflexionar sobre cómo hacerlo más ameno y exitoso. Si el primer mandato de la izquierda en Colombia es bueno, todos ganamos. Buscar formas para lograr que Petro tenga un mal periodo solo nos trae las mismas aguas sucias a los ciudadanos. Un buen gobierno de Petro es un buen país para todos y todas. Tan solo es mirar un poco más allá y entender de dónde viene este triunfo que se venía aproximando con el tiempo.

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