La insuperable pandemia de la violencia en el fútbol: Por Nicolás Morales

Nicolás Morales

Durante los primeros meses de pandemia, creo que muchos fanáticos de las series y del fútbol, nos vimos la mini serie de Netflix "The English Game", ("Un Juego de Caballeros", su nombre en español), donde se ilustra la historia de unos equipos de fútbol ingleses en los años 1800, en el puro comienzo del deporte, donde el juego mostraba honor, respeto y cordialidad. Pregunto yo ¿será que esos modales se quedaron en el siglo XIX? Porque después de lo ocurrido ayer en Santa Fe-Nacional, pareciera que sí.

"The English Game", serie de Netflix.

Como aficionado del fútbol, pocas cosas se disfrutan más que ir al estadio a alentar al equipo, gritar un gol, mandar uno que otro madrazo (todos lo hemos hecho, no vengan a decirme que no), pero sobre todas las cosas, vivir la experiencia en paz. El regreso del público al estadio el Campín se suponía que debía ser algo alegre, lleno de ilusión, y que la fiesta del deporte fuera disfrutada por los aficionados que anhelaban por ese retorno a las gradas para alentar a su equipo. Lastimosamente, por un puñado de desadaptados, este partido entre Santa Fe y Nacional del 3 de agosto de 2021, pasará a la historia por todas las razones equivocadas.

La manada de vándalos, porque no se les puede decir hinchas, sino vándalos, de Nacional que invadieron la tribuna familiar del estadio, son esas personas que se rigen por el caos, que no les importa el fútbol sino la violencia. Es inaceptable que estos desadaptados puedan seguir yendo a un estadio de fútbol. Las imágenes son horribles. Ver como estos delincuentes agarran a patadas a un hincha de Santa Fe en el piso, ver como las madres tuvieron que huir con sus hijos entre los brazos y pasarlos a otras tribunas, muestran el lado oscuro de la realidad de nuestro fútbol.

Pregunto yo ¿hasta cuándo seguirá pasando esto en los estadios de Colombia? Recordemos la Tragedia de Heysel en Bélgica en 1985, donde los hooligans del Liverpool causaron una avalancha en una final de la Copa de Europa y a causa de esto fallecieron 39 personas, en su mayoría italianos hinchas de la Juventus. ¿Tendrá que pasar en Colombia nuestra propia versión de Heysel para que los violentos desadaptados sean vetados de por vida y se pueda volver a disfrutar del fútbol en paz? Pareciera que sí.

Lo inaudito es que después de este episodio, donde también hay que señalar a las barras de Santa Fe que se cruzaron todo el estadio para enfrentarse con los de Nacional, el encuentro se continuara jugando. Es verdaderamente increíble que después de semejante batalla campal, la Dimayor decidiera jugar la segunda mitad del partido. Una nueva prueba de que el fútbol para algunas personas no es más que un negocio, y la seguridad del aficionado pasa a un segundo plano para cumplir con intereses económicos. Lo de nuestro fútbol es lamentable; por las dirigencias, por el comportamiento delincuencial de los vándalos, y también por el nivel de juego (que en este caso pasa a un plano totalmente secundario tras lo ocurrido).

Más de un año se tuvo que esperar para que la alcaldía de Bogotá permitiera el regreso de los hinchas a los estadios, y en menos de una noche, todo se fue al carajo. La pandemia al parecer hizo a los vándalos mucho peores. Este tipo de desadaptados son los que hacen que todo se dañe. Mismo caso que en las protestas; aquellas que son pacíficas quedan borradas cuando un puñado de vándalos destruyen las ciudades. Acá, por unos cuantos delincuentes con ínfulas de asesinos, el fútbol se sigue manchando. Podremos estar saliendo lentamente de la pandemia del Covid-19, pero la otra pandemia, la de la violencia en el fútbol, pareciera que solo se puso en pausa por un tiempo y ahora vuelve con más fuerza.

Para cerrar quiero remarcar una frese de la serie "The English Game", que dice "The game feeds the soul when they have nothing else that does it in their lives", que traduce "El juego les alimenta el alma cuando no hay nada más que lo haga en sus vidas". Pareciera que lo único que alimenta el alma de estos "aficionados" es la violencia, y eso solamente habla de lo podrida que está la sociedad colombiana. Hay demasiado por cambiar.

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