La Calera: una bomba de tiempo: Por Daniel Escobar

Daniel Escobar

“La Calera es una bomba de tiempo”, suelo decirles a mis amigos cuando hablamos de lo que
representa este querido pueblo para nuestro tempeststibus modernum. Pues bien, he tenido
esta idea en mi cabeza desde que lo recuerdo, una idea que explica, que nuestra pequeña
ciudad, ha estado atada por una serie de dinámicas moderadas y continuistas; algo así como
un conservadurismo total del que somos producto, y el problema es considerar que estamos
condenados a ello. No hemos dado el paso de la transformación, es que nisiquiera nos hemos
puesto los zapatos, por eso nos llaman ‘patiasaos’, metafóricamente, los descalzos de la región
del guavio.


A mi modo de ver, el municipio parece estar protegido o encerrado, como si fuese dentro de
una especie de burbuja que repele todo proceso relacionado con la modernidad, lo
contemporáneo, lo actual y lo vanguardista. Esto hace que La Calera se convierta en una
especie de resistencia – no sé hasta que punto mala o buena – hacia las nuevas dinámicas
sociales, políticas, económicas, etc, que atañen a las ciudades. Además, esta “resistencia”
busca conservar lo que contiene por dentro: una identidad, lo que somos como calerunos.

Ahora, esto implica que como toda burbuja, siempre estalle, pero acá es preciso aclarar, que
hay que tener cuidado de cuando, cómo, para qué y por qué estalló, o quien la hizo estallar,
verdadero cuidado…

Explico: somos un caso atípico, cómo se entiende en política comparada. Podríamos hacer un
análisis comparativo entre los pueblos y metrópolis que conectan con una capital. Por
ejemplo: a nivel mundial tenemos el caso de ‘High Point’, una especie de ciudad mediana, que
al quedar al lado de la ciudad de Greensboro en Carolina del Norte, EE.UU, no fue absorbida
por esta enorme urbe, sino que aprovechó lo que tenía para convertirse en un lugar que tiene
las dinámicas de una ciudad pero que sigue siendo un pueblo, más grande, si, pero un pueblo.

A nivel local habría que dirigir la mirada hacia Soacha o Chia, dos pueblos que poseen
prácticamente nuestra misma historia, una cultura similar, poblaciones con necesidades
iguales, pero con diferentes accidentes geográficos y configuraciones espaciales, que hacen de
estos dos pueblos, poseer las mismas capacidades y oportunidades de transformarse que La
Calera, todos las tenemos.

Soacha, es un pueblo que fue absorbido por la inmensidad de la ciudad Bogotana, logrando
procesos de industrialización y urbanidad acelerada, que si estuvieron planeadas o no, se
aplicaron y al parecer están sirviendo por lo menos para resolver los problemas menores. Chia,
fue producto del provecho de las capacidades para transfigurar el espacio, en un mercado de
bienes raices, vivienda y entretenimiento. Ambos se transformaron, se apropiaron de las
dinámicas de la ciudad – ya que están al pie de la capital – y las utilizaron. Sin embargo,
terminaron conservando lo que son, logrando equilibrar los elementos de la ciudad y el
pueblo.

A lo qué quiero llegar con la anterior tesis, es que las dinámicas de ciudad-pueblo,
comunmente se transfieren, es lo que suele pasar, pero en La Calera este proceso no ocurrió.
Ejemplos siempre habrá, pero el caso de nosotros es algo muy curioso para el análisis de la
geografía urbana y las configuraciones de futuras metrópolis. La Calera no ha podido adoptar
las dinámicas y procesos que ofrece Bogotá en cuanto a movilidad social, producción
industrial, mercados financieros, recreación, entretenimiento, estilo de vida, absorción de la
fuerza laboral y sobretodo la parte estética.

No esta mal que sigamos siendo un pueblo colonial, pequeño y conservador. Lo que está mal
es querer replegar o rechazar cualquier intento de adoptar las ideas que nos puede ofrecer
Bogotá. Pensaba alguna vez, lo que pudo haber significado Cementos Samper S.A. para
nuestras anteriores generaciones. No podría concebir otra cosa más allá del sinónimo de
progreso, avance, calidad de vida, oportunidades laborales y beneficios para todo un
municipio. ¿A qué costo la cementera cerró y nos dejó con el apetito de progreso atascado por
tantos años?

La Calera bien, no sabemos cómo, pero saltó del primer sector al tercer sector de producción.
Si, aún producimos insumos agrícolas y agropecuarios, pero la industria nunca se nos dio como
quisimos o por lo menos no tuvo una magnitud prolongada en los tiempos actuales, como si se
dio en Tocancipa, Sopo, Cota y otros municipios de la región. Por eso pasamos de un sector de
extracción a un sector de servicios, solo que nuestra productividad en este último sector es un
poco improvisada, poco planeada y relativamente nueva. Pero esto puede tomarse como algo
positivo, ya que precisamente con el tiempo, se pueden explotar, explorar y sacar provecho de
muchas cosas más: es algo que pronto va a estallar.

Ahora, creo que tampoco es tiempo para pensarnos en el pasado o presente sino proyectarnos
en el futuro. La Calera es una bomba de tiempo por el simple hecho de que todo lo que se
ensoberbece, termina explotando de alguna manera, tarde que temprano. No es un hecho
concreto, pero muchas de las dinámicas de la ciudad bogotana se han ido plasmando poco a
poco en nuestro municipio. Uno puede hacer proyecciones de imagen, visualización y paisaje,
sobre lo que podría ser el pueblo en unos pocos años.

En este sentido, habrá que imaginarse a La Calera como una ciudadela pequeña que adoptará
las dinámicas del norte de Bogotá por varios factores. La avenida principal puede convertirse
en una Calle 85, veremos establecimientos públicos como Colombian PUB, Hard Rock Café,
Tostao, Starbucks, Bershka, Pull & Bear, Adidas, Nike, Andres Carne de Res, y muchos más,
afines con centros comerciales y sectores del entretenimiento. Además, su conservación como
pueblo colonial atraerá personas que quieran tener entretenimiento de todo tipo, pasar de
comprar una prenda de vestir a visitar el parque para ver la arquitectura mediterránea
presente aquí.

No es que lo que acabo de escribir sea algo planeado, pero seguramente ese mercado ya debe
estar siendo estudiado de cerca por varios inversionistas, que tienen una visión de La Calera,
pues algo tienen a su favor: las personas con más dinero en el país, viven aquí, en
condominios, conjuntos residenciales, casas quintas o clubes. Estas personas desean tener
todo tipo de servicios eficientes, eficaces y de calidad, más cerca del lugar donde viven,
además de invertir menos tiempo en lo que les satisface y tener todo a la mano.

Ahora, no solamente esta bomba de tiempo puede estar proyectada para quienes vivan aquí.
Un mercado importante para la población flotante (turistas/visitantes), es el turismo. La Calera
hasta hace poco ha empezado a aprovechar el ecoturismo como emprendimiento para el
beneficio comunitario, esto es una buena noticia, pero habrá que acelerar más el proceso de
fortalecer este mercado para generar más rentabilidad y utilidad para la sociedad.

Tenemos todo tipo de incentivos geográficos y ambientales: el Parque Nacional Natural
Chingaza, una peña montañosa a una gran altura ‘Tunjaque’, dos ríos que desembocan en el
Magdalena y en el Putumayo, casi todos los pisos bioclimáticos, un embalse enorme, 29
veredas, un ave emblemática ‘Yataro’ y gran variedad de flora y fauna en todo el territorio.
Solamente con estas dos ideas, puedo dar un abrebocas de lo que sería La Calera si dejaramos

esa posición de resistirnos a la modernidad. Cabe aclarar que no solamente, son los
plenamente conservadores quienes quieren que así sea, también del mismo lado –
curiosamente – están los revolucionarios, quienes no están de acuerdo con que lleguen los
procesos generados por el libre mercado, el capitalismo y el orden espontaneo al municipio.

Desde su comodidad espacial, laboral y monetaria, se empeñarán en hacer que esto no pase.
El problema con sus pretensiones, es que podrían evitar que muchas personas se beneficien de
ello, y así perpetuar la pobreza, la desigualdad y terminar eliminando las oportunidades que
podrían obtener los habitantes del municipio de La Calera en todo ambito.

Pero bueno, centrémonos en lo que está a punto de estallar. Cuando explote esta bomba de
tiempo, resolverá un problema importante a corto plazo: la cuestión de los “rent sekeers” o
buscadores de renta. La tasa de desempleo en La Calera, se ubicaba en 22,1% antes de la
pandemia, una cifra bastante grave. La fuerza laboral de La Calera es amplia, pero no tiene
donde trabajar. Por eso, la única búsqueda de renta que les queda a estas personas que se
encuentran buscando trabajo o están sin actividad laboral, es aspirar a trabajar en CEMEX, La
Pradera, el sector gastronómico o en la alcaldía municipal. Con la llegada de cadenas
comerciales y centros de servicios, se necesitará mano de obra que habite en el sector y que
conozca un poco su zona, por lo que contratarán personas de nuestro municipio.

Otro problema que resuelve, es la extensión de posibilidades en el sistema de preferencias de
cada uno de los habitantes de La Calera. Esto significa tener más opciones de elegir un
producto, que si queremos ir a tomar un café, habrá más cafeterías, para una cena en familia,
habrá más restaurantes. Este orden espontáneo, otorga la posibilidad de que el mercado en La
Calera, se convierta en un modelo de competencia, donde entre empresas quedrán quedarse
con los clientes a cómo dé lugar, ofreciendo descuentos, promociones, cupones y productos a
un mejor precio, en última beneficiando al cliente y al habitante caleruno.

También puede crear problemas, claro, pero esto va a ser una cuestión de análisis de
riesgo/beneficio en todos los plazos de tiempo posibles. Para los terraplanistas, se supone que
la llegada de un mercado como el que estoy describiendo, va a opacar inmediatamente todo
mercado local que se ofrezca en el municipio, y hacer para estos negocios una quiebra
insuperable. El problema es más bien para esos mismos terraplanistas, ya que existen las
alianzas comerciales, la prestación de servicios y otros medios con los que negocios locales y
cadenas comerciales pueden hacer para contribuir entre ellos mismos y crear un mercado
donde todos ganan. La idea es proponer que se dé, no interponerse, no hay que facilitar la
desidia.

Es por esto, que hago un llamado a la estirpe revolucionaria, para que promuevan procesos
sanos, correspondientes y que generen oportunidades para las personas del municipio.
Oponerse solamente los pondrá en la posición de expectar, cómo frente a sus ojos, va a
estallar esa bomba de tiempo que es La Calera, y no tener la oportunidad de actuar ante la
coyuntura que se va a presentar. De todas formas, mantenerse como espectadores es lo que
siempre les funciona, porque nunca transforman nada. Pero probablemente el estallido de
esta bomba si los transforme a ellos, a los revolucionarios les gusta más el capitalismo que a
los propios empresarios.

También hago una crítica a las administraciones municipales, que han ejercido a lo largo del
tiempo, pues nunca supieron cómo atraer la inversión y al parecer su interés fue siempre
mantener esta situación, que generó otros problemas de corto, mediano y largo plazo y que
dificulta actuar ahora.

Sin duda, la bomba de tiempo está mas cerca que nunca. La transformación que va a generar
La Calera gracias a la llegada del libre mercado va a ser un suceso bastante inverosimíl, del que
creo yo, ya no hay vuelta atrás, y del que todos nos vamos a beneficiar. Es hora de
preguntarse, ¿cómo más beneficiaría a nuestro municipio la llegada del libre mercado?

3 Comentarios de: “La Calera: una bomba de tiempo: Por Daniel Escobar

  1. Perdona los errores tipográficos de mi anterior comentario, así como un par de tildes y falta de unas comas... dificultades técnicas y cosas mas importantes...

  2. Lo primero es que Daniel, tienes que aprender a escribir . Lo segundo saber de que hablas. Lo tercero visitar Soacha para que veas los efectos de su "acercamiento al desarrollo", entre otras visitas a los municipios cercanos. Es muy tonto que pienses que el liberalismo de tus ideas sea el capitalismo cuando en los países desarrollados ya descubrieron las limitaciones de ese sistema. Por último, pero no menos importante tienes que ir a estudiar ojala en una universidad seria o leyendo libros que no son bet seller sino textos de académicos serios que existen las nuevas miradas de un desarrollo SOSTENIBLE y comprender desde lo mas honesto de tu corazón que la revolución no es darle los mejores sitios a su paso a esos ricos que dices que viven en la Calera, sino a los habitantes de este municipio y de toda la aldea global para que se respire un aire limpio, se coman alimentos sanos, se vivan vidas buenas ...Pregúntate por el agua, las tecnologías limpias, la energía limpia. Así mi niño que la propuesta esta dada por economías solidarias que permitan que el hambre y la miseria no te atrapen, cuando los politicos de turno dejen de darte un empleito para que puedas hablar tanta mierda .Con pies descalzos, sin las adidas que menciona, con el carbon de los ancestros, ese que quizás alimento las fabricas, te digo mi niño que crezcas cerca del àrbol, en el real arraigo, Deja de ser tan tonto.

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