Claudia López, la vecina insoportable. Por: Hernando Cortes Luna

Hernando Cortes Luna-Columnista- elBogotano

Todos hemos tenido en nuestros edificios o barrios un vecino con el que nos toca convivir. Todos hemos tenido ese vecino que en las juntas de copropietarios no hace sino quejarse. Irrita tanto ese vecino que la única forma de apaciguarlo es ponerlo en la junta directiva para que tome las decisiones.

También hemos padecido al vecino que no pierde oportunidad para demandar al edificio por cualquier cosa o que arma un drama sin necesidad. ¡Ah, y dónde me dejan al vecino bulloso! Bueno, nosotros tenemos a ese vecino dirigiendo la capital de nuestro bello país. Claudia López es esa vecina a la que la única forma de calmarla es dándole el poder. Sufre de una megalomanía patológica, cree que todo lo que pasa ocurre por ella, a favor de ella, en contra de ella, o en función de ella. ¡Y cuidado si alguien la crítica! no vaya a ser que lo tilden de homofóbico, sexista, machista o todos los “ista” que se han puesto de moda en esta sociedad que vive en el autoengaño, la hipersensibilidad, la moda, y el berrinche.

Claudia, la vecina, se despierta todos los días a regar las plantas, tomarse su jugo verde, y para salir a jugar a la administradora, se pone su saco negro de kung fu panda para aparentar agrado y modernidad. Se transporta en prado blindada pero quiere que todo el mundo ande en bicicleta; eso sí, cuando monta en bicicleta es un acontecimiento tan grande que Caracol, Publimetro, Pulzo, La silla vacia, Las 2 orillas, y la casa de lenocinio de El espectador, salen a grabarla y a mostrarla como “la mujer más poderosa de Colombia” que anda en bicicleta. Tan humilde.

Claudia, la vecina, es supremamente histriónica; es capaz de ahogarse un vaso de agua solo para victimizarse y llamar la atención; así fue su paso por el congreso de República. Sus intervenciones eran como una serenata de mariachi a las 2 de la mañana: ensordecedoras y vagas,eso sí, todo un espectáculo.

Claudia, la vecina, ahora manda en la copropiedad y administra el edificio. En su corto periodo, ha permitido que nos vandalicen el edificio, se nos metan los ladrones, se nos llene el patio de drogadictos y no nos quiere dejar salir a trabajar pero sigue cobrando la cuota de administración de manera ordinaria. Esa es Claudia López, la mujer de la prado blindada que quiere que todo el mundo ande en bicicleta, cuyo hogar recibe casi 50 millones de pesos mensuales en ingresos gracias a su sueldo y el de su pareja la senadora Angelica Lozano, y que no quiere que la gente salga a trabajar; es la alcaldesa que maneja la billetera más abultada pero que se queda esperando a que los ventiladores se los compre el Gobierno Nacional, y que en las regionesmás vulnerables, la gente se muera por covid porque quiere todos los ventiladores para ella.

Claudia es la vecina loca, egoísta, extremadamente vanidosa, y que se ha valido de su sexo y orientación sexual para evadir controles políticos. Vive de foto en foto, de portada en portada, y de evento en evento. Volvió la gestión publica un frio y calculado acto de hollywood mientras que la gente en Bogotá pierde sus empleos y muere de hambre. Los bogotanos no quieren nada regalado, no quieren arrodillarse ante ningún político para mendigar un mercado, quieren su libertad e independencia.

Alcaldesa, renuncie a su ego, renuncie a comprar encuestas que la alaben, renuncie a su enorme vanidad y falso victimismo. Bogotá quiere una gestora que solucione, no que sea un problema. Sea la vecina chevere, la que ayuda de manera desinteresada, aquella vecina a la que uno le tiene confianza. Usted puede, solo debe renunciar a sus malos hábitos, entre ellos, reciclar al santismo.

Hernando Cortés L.

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