Promulgada la cadena perpetua para violadores. Por: Natalia Bedoya.

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El pasado miércoles 22 de julio el Presidente Iván Duque promulgó el acto legislativo que modificó el artículo 34 de la Constitución Política y estableció cadena perpetua para violadores y asesinos de niños en nuestro país. Una noticia que debe alegrarnos a todos los colombianos, pues significa el primer paso hacia el cumplimiento efectivo del artículo 44 de nuestra Constitución, que establece la prevalencia de los derechos del niño sobre los demás derechos.

El primer escalón hacia la protección integral de los más pequeños de nuestro país. Se cumple con el pilar de la justicia como eje fundamental para una reparación integral de la víctima, que recobra mayor importancia en un país como Colombia donde violadores de niños legislan sobre leyes de abuso sexual. Y si, a pesar de la voluntad de las FARC, el Partido Verde y el Polo Democrático quienes se opusieron a esta iniciativa durante su paso en el Congreso, hoy ya es ley de la República y un motivo de celebración para quienes defendemos la justicia.

Y cómo lo he dicho antes, están equivocados los que afirman que es un proyecto de ley inconstitucional, pues por el contrario, sus disposiciones no van en contra de ningún tratado que conforme el bloque constitucional colombiano, siendo jurídicamente viable la cadena perpetua en Colombia. Lo que sí es cierto es que la perpetuidad de la pena implicaría un sobre costo para el Estado, pero debemos considerar que es un sobre costo que vale la pena cuando se trata de hacer justicia ante un crimen tan atroz. En medio de esta pandemia tenemos un motivo para celebrar, la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños es una realidad en Colombia.

Y por cierto, empezó una nueva legislatura y con el pie izquierdo, pues eligieron en la segunda vicepresidencia del Senado a una mujer exguerrillera que niega el reclutamiento infantil en las FARC, que en tono burlesco dice que si volviera a nacer volvería a ser guerrillera, lo que implica que volvería a cometer los mismos crímenes de esa guerrilla. Una nueva legislatura, con la exesposa de Manuel Marulanda en la mesa directiva del Senado, con las víctimas sin ser reparadas y con un Congreso acostumbrándose a la impunidad. Dios proteja a colombianos.

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