Para ser mamerto hay que ser bruto. Por Gustavo Simón Beltrán

Gustavo Simón Beltrán

Izquierdosos y derechosos viven agarrados 24 horas al día, siete días a la semana, pero no nos digamos mentiras, esa guerrita la ganó la izquierda hace años. De hecho, parece ser que fue la izquierda la que se inventó las reglas de la pelea. Memes e insultos instantáneos, que a la izquierda le salen geniales y efectivos, en la derecha resultan insulsos, vagos y – sinceramente - tristes.

Tradicionalmente, ser inteligente es ser matemático y estructurado, ir al punto y no dejar lugar a interpretaciones. Ser cualquier cosa como creativo, chistoso, o artesanal es ser bruto, si no se cumple con ese requisito matemático. Lo del cerebro es inteligente, lo del corazón es bruto.

Y entonces viene la política, en política la derecha es cerebral y preocupada por el orden del Estado y la izquierda es emocional y rebelde, solo les importa el deber ser de las cosas. La derecha es inteligente y la izquierda es bruta. Por eso las comunicaciones de la izquierda son tan efectivas, porque solo necesitan hacer sentir mientras que las de la derecha necesitan hacer entender y para eso tienen que explicar y explicar mucho. Una explicación siempre tiene que ser larga y para eso necesita mucho espacio o que la audiencia tenga conocimientos específicos y en redes sociales no hay ni lo uno, ni lo otro.

Es más fácil hacerle sentir a una persona la emoción que genera la creación de millones de nuevos empleos que explicarle todo lo que toca hacer para crearlos y convencerlos de que esos millones son una meta inalcanzable. Los resultados se sienten, los procesos no.

Pero el problema está en que gobernar y legislar (hacer leyes) son tareas de procesos, no de resultados. Las promesas de campaña de la izquierda son poesía que llena el corazón y eleva el alma pero terminan siendo imposibles porque nunca toman en cuenta los procesos que se requieren para hacerlas realidad.

Las campañas políticas de la izquierda siempre venden con bombos, platillos, manifestaciones y conciertos el QUÉ para que al mamerto bruto, que vota con el corazón, nunca se le ocurra preguntarse por el CÓMO. Porque como el mamerto es emocional y creativo, es bruto.

Sin embargo, el CÓMO importa porque es lo que crea realidades. Aunque parezca increíble, el mamerto bruto compra las fantasías que vende esa poesía y lo hace con orgullo porque la misma cualidad que le permite hacer memes geniales es la que le impide elegir propuestas reales. Por eso es que el mamerto siempre pierde, incluso cuando gana la izquierda, porque termina haciendo el ridículo eligiendo gente que ni siquiera sabe por dónde empezar a hacer realidad toda la poesía que le prometieron.

Hay diferentes inteligencias y cada inteligencia brilla en áreas específicas pero para política hay que ser inteligente-inteligente; izquierda y derecha deberían ser igualmente inteligentes para votar con la inteligencia tradicional, la que es cruda y matemática, la que se deja atraer con la poesía pero solo se convence con el proceso.

Aún así, hay una verdad indiscutible: si el mamerto fuera inteligente, no sería mamerto.

Comenrarios de: “Para ser mamerto hay que ser bruto. Por Gustavo Simón Beltrán

  1. Es curioso que haya una larga lista de intelectuales de izquierda. Con los de derecha es difícil pasar de tres o cinco, y eso si incluimos en la lista personas de la talla intelectual de José Obdulio o María Fernanda.

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