Los Brujos de Miraflores. Por: María Fernanda Cabal.

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La simbiosis entre política y superstición se ha convertido en un rasgo característico de las dictaduras de Cuba y Venezuela, que en los últimos años llevaron a sus propios países a la pobreza absoluta y a la supresión de libertades de sus ciudadanos.

El uso de creencias religiosas como herramienta para ganar adeptos, resultó ser un arma infalible a la hora de garantizarle la permanencia en el poder a los hermanos Castro en Cuba y para consolidar el avance de la estrategia comunista en Venezuela.

Todo inició con las aspiraciones de Hugo Chávez como primer mandatario de Venezuela, que persuadido por el régimen castrista, aceptó la “asesoría” en temas espirituales de santeros, babalaos o sacerdotes Yoruba -la religión cubana de origen africano-, que llegaron a permear las estructuras militares e institucionales de la “revolución”.

Éste fenómeno hizo efecto en mayor medida en la población vulnerable y terminó por convertirse en el nicho de acérrimos chavistas. Factible o no, hay quienes afirman que una vez la santería y el espiritismo llegaron al Palacio de Miraflores, de la mano del ‘Comandante’ Chávez, la “suerte” del país otrora más próspero de Suramérica, cambió completamente.

El debate lo abrió hace algunos años el periodista venezolano-español David Placer, al publicar sus investigaciones sobre las prácticas y rituales que se llevaban a cabo en el Palacio presidencial, donde realizó más de 60 entrevistas que incluyeron a amigos íntimos del entonces mandatario.

De acuerdo con el periodista, “Chávez utilizó la brujería para controlar Venezuela y manipular al pueblo hasta tal punto, que la santería importada desde Cuba transformó la manera de hacer política”.

Tal afirmación se desprende de varios testimonios como el del exministro de la Defensa, Raúl Baduel, quien aseguró que la penetración de la santería cubana en Venezuela fue diseñada para que los babalaos cubanos -consultados frecuentemente por el líder revolucionario-, vigilaran muy de cerca al gobierno venezolano y comprobaran si se estaban siguiendo o no las instrucciones de Fidel Castro.

Poco a poco, ese nuevo “sistema de creencias” fue calando en un pueblo víctima de la manipulación socialista, que durante décadas ha jugado no sólo con sus derechos sino también con su fe; viéndose reflejado en el actuar de sus ciudadanos.

Según Placer, hay quienes aseguran que la muerte de Chávez es resultado de una “maldición” por ordenar la exhumación del libertador Simón Bolívar en 2010. El evento, que se hizo en horas de la noche y con transmisión por televisión, fue tildado como un acto de ‘palerismo’ para poder usar los restos de Bolívar en algún tipo de rito.

Pero lo que llama aún más la atención es que éste hecho aceleró la profanación de cementerios venezolanos, tanto así que a junio de 2015, el 40% de las tumbas en el Cementerio General del Sur en Caracas habían sido saqueadas y profanadas por quienes extraen piezas de oro de los cadáveres y venden sus huesos a los brujos para rituales de santería.

Desde entonces, los “paleros” -llamados así por escarbar el suelo al desenterrar huesos- han proliferado en Venezuela y en marzo del año pasado, la Fundación Amigos de Barquisimeto, junto a la Fundación Casco Histórico y la Asociación Civil Camposantos de Lara, denunció que en el Cementerio Bella Vista de Barquisimeto, hasta ese momento, 400 tumbas habían sido profanadas; según el inventario realizado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela.

En febrero 2018, el capellán del Cementerio General del Sur, Padre Germán Machado, alertó a la Agencia Católica de Informaciones sobre hechos muchos más graves y aberrantes como el sacrificio de niños en el desarrollo de dichas prácticas.

Según David Placer “esa afición por la brujería tuvo consecuencias para un país que ahora es víctima de muchas mentiras” trascendiendo al actual presidente Nicolás Maduro, quien también recurre al espiritismo con el fin de amarrarse al poder, gastando incluso los recursos económicos de una nación cuya pobreza extrema roza el 80%.

Así lo confirmó el diputado de la Asamblea Nacional y exdirector de Inteligencia y contrainteligencia Militar del chavismo, Hugo Carvajal, al asegurar que los sacrificios religiosos en Cuba eran pagados por su ministro de Finanzas, “quien en al menos una oportunidad envió un maletín con US$ 500.000 en efectivo a La Habana en un avión de Pdvsa”.

La historia de Cuba y Venezuela tiene en común varios hechos que van mucho más allá del fracaso del socialismo como sistema social y político. El modelo exactamente calcado con una precisión aterradora que sólo genera hambre, violencia, corrupción, represión y subordinación de todas las facultades al Partido gobernante, esconde además la creación de “nuevos dioses”.

Es claro que el objetivo central de los comunistas es mantenerse en el poder y dominar completamente al pueblo. Por eso, cualquier creencia o valor espiritual debe ser reemplazada por una fe ciega en su líder, siendo éste adorado como Dios y sus líneas discursivas, difundidas como si se tratara de un profeta.

Aunque la libertad de culto se ha adoptado en varias sociedades del mundo, pareciera que las creencias son un factor determinante dentro de la estructura mental de ciertos pueblos que han visto cómo sus luchas en el plano terrenal pasan a ser grandes batallas espirituales.

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