¡El fin de la educación y la ciencia en Colombia! Por: Alejandro Bermeo

Resulta que a Francia Márquez le dijeron que eso del ministerio de la igualdad ya no va, y que, si va, tardará al menos dos años. Entonces, Petro le dijo que metiera mano en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Y desde el mes de mayo se viene trabajando en un documento con los nuevos fundamentos y directrices para la ciencia en Colombia. Vaya sorpresa que “vivir sabroso” aparece trece veces en el documento de 16 páginas, un hecho que alarmó a la academia del país, incluyendo al Bioquímico y académico colombiano Moisés Wasserman.

El documento ataca a la ciencia, la califica de patriarcal, logocéntrica y antropocéntrica, por supuesto, el llamado es a deconstruirla por una ciencia “diversa”, igualitaria y emocional que recoja el saber ancestral, el vivir mejor y el vivir sabroso, juzguen ustedes:

Así, se trata de superar la ciencia logocéntrica, monológica, antropocéntrica, tecnocéntrica y patriarcal, para construir transiciones pluriversales y ecocéntricas en las que prime la vida. (p.2).

La ciencia no es evidencia, no es prueba, ni debate, ni consenso. La ciencia es una imposición de los conquistadores, es eurocentrismo y colonización. ¿Para qué las leyes de la física o la termodinámica? ¡Mejor vivamos sabroso!

Como si lo anterior no fuera poco, introducen el concepto de justicia epistémica. Atención:

No hay justicia social sin justicia epistémica. Quiere decir que la política de CTI del Pacto Histórico reconoce que hay una deuda histórica con las comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas-mestizas y urbano-populares a las que se les ha negado, silenciado y menospreciado sus formas de conocimiento. (p. 5).

O sea, justicia en el conocimiento, para equiparar la ciencia y sus avances con el misticismo y la hechicería ancestral. No importan los hechos ni la verdad, aquí importan los sentimientos y la “justicia” social:

Una transición epistemológica en la comprensión de los problemas, la cual nos permitirá construir paradigmas propios atendiendo al saber localizado, dialogando con conocimientos populares, tradicionales, ancestrales y artísticos, disputando la hegemonía de los conocimientos y las técnicas que profundizan la dominación capitalista, racista y patriarcal. (p. 5-6).

Aquí tenemos un abrebocas de lo que está en marcha, el fin del método científico, ahora el verdadero conocimiento, para ser “justos”, es el que se obtiene tomando yagé y teniendo viajes astrales. Me pregunto ¿cómo serán las clases de economía e ingeniería ancestral? Si la educación ya está mal en el país, siempre se puede caer más bajo.

No tengo la menor duda de que seremos la burla del mundo, lo falso es falso, aunque venga del despojador de tierras ancestral Mateo Mina, abuelo de Francia Márquez.

Sigue a Alejandro Bermeo en twitter: @alejoberme0

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