Maduro, el bloqueo eres tú. Por: Antonio Ledezma.

Antonio Ledezma-Columnista- elBogotano

Sigo siendo refractario en eso de darle algún crédito a las ofertas de Maduro de “dialogar” para resolver la catástrofe que engendró Chávez, y que él ha profundizado. A riesgo de que me tilden de “radical”, no tolero esa falsa prédica, porqué sí a ver vamos, opto por el remoquete de “radical”, que a dar pie para ser calificado de cómplice de semejante pícaro.

Cada día me siento más resuelto a enfrentar, sin miramientos, la narcotiranía que impera en mi país. Repruebo la participación penosa en la que caen algunos actores que por la experiencia que acumulan en la lucha contra ese grotesco régimen madurista, deberían estar persuadidos de que se exponen a ser tachados de facilitadores de las operaciones fraudulentas que persisten en consumar la tiranía. Cuando a finales del mes de octubre 2016, se me asomó la posibilidad de ser liberado de la “cárcel por casa” que padecía, pero condicionado a avalar una agenda muy distinta a la que se había ventilado ante la ciudadanía, me negué rotundamente, porque era mayor el miedo a saberme un cobarde que consentiría a la tiranía para que prosiguiera haciendo más daño a nuestro país y a nuestra gente, a que continuara encerrado como ocurrió hasta ese 16 de noviembre de 2017, cuando emprendí mi autoliberación hacia Colombia y posteriormente a España.

Los que caemos prisioneros de una satrapía tenemos dos opciones a la vista: te puedes quebrar, doblarte ante el opresor y facilitar sus ejecutorias malignas o terminar utilizando esa calamidad como una fuerza energizante que te ayuda a no caer en la deshonra de pactar tus principios.

Cada página de los libros que leíamos sobre las luchas de Mandela, como referencia mundial, o las cuartillas que recogían las experiencias de los líderes venezolanos que se mantuvieron firmes en los tiempos de Juan Vicente Gómez y de Marcos Pérez Jiménez, nos enseñaban que la vida de la esperanza dependía de que sobreviviera nuestra dignidad. Y ese decoro era la brújula que hacía posible no extraviar el camino que deberíamos seguir trajinando para alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto alcanzar.

Por todo lo antes dicho es que sigo teniendo cada día más claro que el verdadero obstáculo entre la paz y el bienestar que queremos recuperar los venezolanos, lo representa Maduro. Es él, el culpable de esta catástrofe que nos asfixia. Es Maduro la “piedra de tranca” entre esa senda de progreso que será posible alcanzar, una vez se inicie el proceso de reconstrucción de nuestras instituciones, de la República, de su economía, de su tejido social y de su seguridad jurídica, como presupuestos indispensables para que dejemos atrás ese cataclismo de hambruna, miseria y protestas por agua, luz, gas, gasolina y por la vida cada día más en riesgo.

Ahora bien, esa “piedra de tranca” no la vamos a remover avalando elecciones fraudulentas, más bien, haciéndole el juego electoralista a Maduro, estaríamos contribuyendo de manera consciente a fijar ese obstáculo en nuestra ruta.

El cinismo de Maduro y sus protectores no deja de sorprendernos. Hablan de imponer una Ley Antibloqueo desde su írrita Asamblea Nacional Constituyente. Insisten en querer achacarle a los EEUU y a otros gobiernos democráticos aliados de nuestra causa por la libertad, las consecuencias del desastre económico y social que se agudiza en Venezuela. Maduro grita “son las sanciones, son las sanciones”, tratando de evadir su responsabilidad directa con semejante infortunio venezolano. Lo cierto es que en medio de esta otra descarada argucia propagandista de Maduro, avanza una tromba de más represión y de más arbitrariedades que se nutren de la discrecionalidad que activan los secuaces de Maduro para sostener una emergencia, mientras violan las leyes nacionales y burlan los disposi…
[1:38 p. m., 24/10/2020] Gisela Matamoros: ENTRE RESOLUCIONES Y LA MUERTE
Por Mitzy Capriles de Ledezma.

No se trata de pesimismo, mucho menos de rendiciones. Los venezolanos, si de algo hacemos gala, es de la entereza y de las probadas valentías asumidas. Hemos persistido por más de 4 lustros sobreviviendo a todo tipo de atropellos. Reiteramos con estos argumentos, a manera de registro breve de lo que hemos padecido y hecho, para tratar de defendernos de semejante barbarie y también dejar sentado nuestro pundonor a la hora de escribir la historia que se va dando, teniéndonos como parte de ese rodaje en carne viva.

Lo que pretendemos resaltar en este escrito, es que nunca nos hemos limitado a esperar que las soluciones “nos caigan del cielo”. Por el contrario, nos hemos entregado cabalmente en cada circunstancia en que ha sido pertinente hacer sentir nuestros derechos. Cobijar nuestra dignidad ha implicado una contienda “a sangre y fuego”. Esta historia escrita con la muerte de miles de venezolanos sirve para demostrar que “solos no podemos” y por lo tanto es urgente contar con una eficiente cooperación internacional. El propio Juan Guaidó ha concluido en que "esa vía ya es indispensable y en tal sentido ha dicho que la Responsabilidad de Proteger es una receta propicia para salvar a una población acosada por la narcotiranía que usurpa los poderes públicos en Venezuela".

Ya esto no se encallejona en el falso dilema de ser radical o ser pacifista. La realidad es que ni los diálogos ni las negociaciones han servido para producir el cambio, sencillamente porque los tiranos no quieren que nada cambie en un país que tienen como su propia bodega, en la que se “despachan y se dan el vuelto a la vez”.

Cada vez que hemos tenido oportunidad de expresar nuestra gratitud a los líderes del mundo que se han preocupado por nuestro drama, lo hemos reconocido con gran humildad. Esos respaldos nos han ayudado a mantenernos en pie de lucha. Pero a estas alturas del calvario, se hace urgente pasar de la etapa de las resoluciones a las medidas eficaces que de verdad pongan punto final a esta carnicería que descuartiza a un país entero. Así tenemos que mientras millones de venezolanos deambulan por caminos desconocidos rumbo a cualquier lugar de Chile o de Ecuador, se prolongan los debates usando una retórica que no ofrece soluciones a esa aflicción. Mientras las familias acorraladas dentro de nuestro país piensan en ¿cómo comprar una canasta de alimentos para lo que se requieren más de 170 salarios mínimos? Se reciclan los escarceos en el seno de la OEA o de la ONU, donde cada quién tratando de explicar a su manera, como un país inmensamente rico tiene a millones de seres humanos debatiéndose entre la vida y la muerte.

A estas alturas ya no debería privar una pizca de duda sobre la naturaleza del régimen de Maduro: es una tiranía feroz. Por lo tanto, lo que esperamos los venezolanos es que de una vez por todas apliquen esas herramientas que crearon en la OEA y en la ONU. Me refiero al TIAR y al R2P respectivamente. Lo demás es “llover sobre mojado”. Los venezolanos no dejaremos que se nos muera la esperanza, de allí que en medio del hambre que aguantan millones de compatriotas, alimentamos nuestro espíritu con fe e ilusiones de alcanzar la meta de la libertad lo antes posible.

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