Inseguridad, injusticia y legítima defensa. Por: Andres Felipe Arcos

Andres Felipe Arcos

Colombia es uno de los países más inseguros de Latinoamérica; la delincuencia común, el microtrafico y la vida fácil son los principales detonantes de esta situación. Aunado a esto, la izquierda en su manía de siempre querer reescribir la historia a su manera, lleva años diciéndonos que son la pobreza y la desigualdad las responsables que Colombia sea un país tan inseguro: eso es completamente falso.

La pobreza no lleva a la criminalidad. Es la criminalidad lo que lleva a la pobreza; La cultura del dinero fácil y una justicia politizada e ineficiente llevan a la idea de que la ley es el mayor obstáculo para la felicidad, que de nada sirve estudiar si para traficar o ser sicario no es requisito el “cartón”, que se vive mejor y más seguro como delincuente que como gente de bien: y sí, en parte tienen razón.

En Colombia tiene más garantías de seguridad y “prosperidad” un delincuente que una persona que decide hacer las cosas bien y acorde a la ley. Eso debe cambiar.

No se puede continuar con el absurdo argumento que debemos comprender al delincuente porque “no tenía de otra opción de vida”. Nuestro país, a pesar de todas sus falencias y atrasos, es un país que ofrece oportunidades a sus ciudadanos desde la legalidad, pero exige un esfuerzo permanente para lograr salir adelante.

Son muchos los factores que aportan a que éste sea un país inseguro. Uno de ellos son las guerrillas: la maldición de los colombianos. Su contribución a la inseguridad es casi principal, su búsqueda de formas para financiar su absurda e injustificada lucha, fomentaron la violencia por años, a través de actividades ilegales e inmorales. El narcotráfico, el microtráfico, el secuestro, etc., son muchas de esas actividades que se trasladaron desde las selvas para transformarse y aterrizar en las principales ciudades.

La justicia es otro factor, es la que más aporta en la actualidad a que el país sea inseguro. La justicia por mano propia y la venganza se volvieron recurrentes y necesarias en la sociedad ante un sistema de justicia que siempre favorece al victimario desconociendo a la víctima, la gran falencia de todos los Estados sociales de derecho.

La justicia se politizó, las líneas divisorias entre los poderes públicos se han desdibujado, ya no se reconoce cuándo la ley está actuando en derecho o cuándo lo hace políticamente. La legítima defensa ha sido criminalizada por quienes figuran de defensores de derechos humanos pero que no son más que distorcionadores de la realidad.

Ya vamos para dos años del gobierno de Ivan Duque, y éste decidió darle continuidad a la prohibición del porte legal de armas en todo el territorio nacional, así se tenga toda la documentación que nuestro ordenamiento jurídico establece para el porte de armas para la defensa propia. El presidente Duque va por la misma línea de criminalizar la legítima defensa al no permitir el porte legal de armas, -deberían quitarle las armas a todos los escoltas del Presidente y que lo protejan cargando pistolas de agua a ver si entiende lo importante de la legitima defensa-.

Es hora de que en Colombia se aplique la ley para sancionar y castigar a los delincuentes, no para condenar a la sociedad a vivir a merced de los criminales.

Está claro que no hay suficiente pie de fuerza por parte de nuestra Policía Nacional y nuestras valientes Fuerzas Militares -que lo hacen bien hasta donde sus capacidades se los permite- para defender a 50 millones de colombianos de los delincuentes, aquellos que sí cuentan con la ventaja de andar por el territorio nacional con armas de fuego ilegales en su poder que no traen consigo la responsabilidad de la trazabilidad de la bala que si trae un arma legal.

El porte legal de armas para ciudadanos de bien debe ser un hecho para poder ejercer la legítima defensa y la legitima defensa tiene que empezarse a ver como un derecho fundamental de los colombianos y no como un acto “paramilitar” o de venganza.

Que yo me pueda defender de un ladrón que está dispuesto a matarme por robarme un celular debe ser un derecho primario, y no el motivo por el cual la justicia me persiga.

@AndresFelipe

10 Comentarios de: “Inseguridad, injusticia y legítima defensa. Por: Andres Felipe Arcos

  1. Excelente artículo, Andrés Felipe. Esa posición irresponsable del gobierno y de la llamada justicia, debe recibir el repudio general

  2. Excelente artículo, Andrés Felipe. Esa posición irresponsable del gobierno y de la llamada justicia, debe recibir el repudio general

  3. Excelente artículo, ojalá el presidente Duque entienda que tenemos derecho a defendernos. Y sobre la justicia deberíamos empezar por erradicar la JEP, hasta cuándo nos quedamos quietos? Actuemos!?

  4. Excelente artículo, ojalá el presidente Duque entienda que tenemos derecho a defendernos. Y sobre la justicia deberíamos empezar por erradicar la JEP, hasta cuándo nos quedamos quietos? Actuemos!?

  5. Totalmente de acuerdo. No podemos continuar indefensos ante la criminalidad y el delito.

  6. Totalmente de acuerdo. No podemos continuar indefensos ante la criminalidad y el delito.

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