En la vida hay que arriesgar: Por Nicolás Morales

Nicolás Morales

Termina un mes lleno de fútbol gracias a la Eurocopa y la Copa América, y para nosotros los amantes del fútbol viene ahora una eterna tusa mientras empiezan nuevamente las competencias de liga. Ahora llega el momento en el que uno comienza a reflexionar, a hablar con los amigos y colegas sobre lo que dejaron las finales, y yo me quedo con una conclusión después de ver los partidos definitivos en cada certamen: el pragmatismo te lleva hasta cierto punto.

En el caso de la Copa América, Argentina termina siendo campeón, Lionel Messi por fin consiguió el tan anhelado y esperado título con su selección (cosa que me llena de felicidad), pero hay que decir las cosas, el juego fue pragmático. No vimos una selección deslumbrante, el toque de fantasía lo daba Messi y nada más. El técnico Scaloni le apostó a un fútbol sencillo, sin mucho brillo, pero termina siendo efectivo.

Argentina viene con una camada de jugadores jóvenes y hambrientos, que muchos no habían nacido cuando la selección ganó su último torneo internacional. Con esa hambre, y con el deseo de ver al mejor jugador de la historia (para mí lo es), levantar ese título, lograron ganar el certamen a punta de mucho corazón, pragmatismo, y momentos de gloria de algunos como el de Martínez en los penales ante Colombia.

Por otro lado, está Inglaterra, la selección que tuvo todo para ganar la Eurocopa, y al final, como dicen muchos "se murió de hambre con la nevera llena". Italia les termina ganando el título por penales, y fue un justo campeón. Sin embargo, a mí, y creo que a muchos, nos queda la sensación que los ingleses pudieron haber hecho más. Teniendo tal vez una de las plantillas más llenas de talento, con varios jugadores en la banca que cualquier otra selección desearía tener, le apostó a un pragmatismo excesivo y las cosas se les terminaron yendo en reversa.

Algo rescataré, y sé que a muchos no les gustará, pero el técnico Gareth Southgate ha conseguido llevar a Inglaterra a instancias en las que no estaban hace mucho tiempo con ese juego práctico. En cinco años ha llevado a los ingleses a una semifinal de un Mundial (no llegaban desde 1990), y a su primera final de Eurocopa en la historia. Pero con jugadores de excelente calidad como Jack Grealish, Jadon Sancho, Marcus Rashford, Phil Foden, y muchos otros, quienes son imaginativos, desequilibrantes y creativos, prefiere dejarlos sentados y apostarle a una idea muy conservadora.

No encuentro las ideologías de Southgate y Scaloni muy lejanas, pero los resultados terminaron favoreciendo a uno y no al otro. En la vida como en el fútbol, hay que tomar riesgos. Italia lo hizo con un técnico como Roberto Mancini, quien agarró una selección que venía de quedarse afuera de un Mundial, y con los jugadores que tiene, se dio cuenta que podía proponer un fútbol más atractivo, sencillo, pero no ultra defensivo como siempre se ha caracterizado históricamente el italiano. Inglaterra logró llegar lejos con una idea de juego que no es muy agradable para el espectador, pero resulta siendo efectiva. Sin embargo, a veces hay que salirse de esas ideas cuadriculadas y permitir un poco de genialidad, de romper esquemas, de brillar. Los riesgos siempre son necesarios en la vida.

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