El autor del incendio de la catedral de Nantes confesó su crimen. Por: Eduardo Mackenzie

Eduardo Mackenzie-Columnista- elBogotano

¿Cómo se llama el refugiado ruandés que incendió la catedral de Nantes el pasado 18 de julio? No se sabe. Las autoridades se han abstenido de dar el nombre de ese individuo de 39 años, a pesar de que ya confesó su crimen ante un juez. El hombre admitió haber  iniciado los tres focos que destrozaron el interior de ese majestuoso edificio religioso cuya construcción había comenzado en 1434 y terminado en 1891.

Los otros detalles los resumió hoy la prensa y no son menos sorprendentes: que el hombre había admitido ser el autor de ese delito durante “la primera comparecencia ante el fiscal de Nantes, Pierre Sennes, es decir en la noche del 18 de julio. Dijo que él había  “prendido tres fuegos en la catedral: en el órgano grande, en el órgano pequeño y en un armario eléctrico”.

Pese a tal confesión, que muestra la intención de destruir la catedral, el fiscal dejó en libertad al incendiario, sin explicar el por qué de esa extraña decisión. ¿Tuvo miedo de una reacción violenta de energúmenos en favor del incendiario? Solo hasta ayer sábado, luego de que la policía capturara por segunda vez al individuo,  las autoridades revelaron que éste había confesado su crimen desde el primer día. El fiscal optó por acusarlo formalmente de causar “destrucción y daños por incendio” a la catedral.  El ruandés fue detenido provisionalmente y podría ser condenado a 10 años de cárcel y a pagar una multa de 150 000 euros.

Otro detalle curioso es que ese infame delito mostró hasta qué punto la seguridad de la catedral de Nantes es más que frágil: el incendiario era uno de los siete voluntarios que tenían llaves del edificio.  La ingenuidad del personal religioso encargado de esa catedral parece haber facilitado las cosas al incendiario. Hubert Champenois, rector de esa catedral, había declarado el 19 de julio, durante la primera detención, que él « confiaba totalmente » en esa persona. Ahora se sabe que éste iba a ser expulsado por haber entrado ilegalmente a Francia y había pedido ayuda a la parroquia a cambio de sus servicios como “voluntario”, seis meses antes del incendio. El cándido rector no ha explicado qué piensa ahora de la inocencia del improvisado benévolo.  Quentin Chabert, el abogado del acusado, pretende que su cliente “lamenta amargamente los hechos” y que confesar eso “fue para él una liberación”.

El incendio de la catedral de Saint-Pierre y Saint-Paul de Nantes comenzó el 18 de julio, a las 7h40 de la mañana.  Un vecino vio enormes llamas y humo escapar del edificio y llamó a los bomberos. Otro testigo declaró que, minutos antes de que el incendio fuera visible,  había escuchado que alguien jugaba torpemente con el órgano de la catedral. Alrededor de las 10 de la mañana los bomberos anunciaron que habían contenido el fuego. Al constatar que el incendio había surgido en tres focos distintos, el fiscal Sennes descartó la hipótesis del accidente y evocó la posibilidad de un acto criminal.

El foco mayor de incendio atacó el gran órgano de la catedral (a 30 metros de altura) y los dos otros surgieron a la izquierda y a la derecha de la nave central. Sennes abrió una investigación por “incendio premeditado” y el servicio de policía judicial fue activado. Ese mismo día, Jean Castex, el nuevo Primer Ministro, visitó  la catedral incinerada, para felicitar a los bomberos, en compañía de los ministros del Interior, Gérald Darmanin, y de Cultura, Roselyne Bachelot.

Cien bomberos lucharon contra el incendio. Empero, el órgano barroco de la catedral, una maravilla construida en el siglo XVII, fue totalmente arruinado.  Otras obras de arte, como la roseta central de la catedral, quedaron devastadas. Ese incendio generó gran emoción y revivió en Francia la herida abierta en millones de personas por el incendio de la catedral de Notre Dame de París, el 15 de abril de 2019, cuyos orígenes aún no han sido establecidos. En 1972, un incendio causó enormes destrozos en la catedral de Nantes y su reconstrucción tomó tres años. Varias iglesias han sido atacadas en Francia en los últimos años. Peor: el 26 de julio de 2016, el padre Jacques Hamel fue asesinado por dos terroristas islamistas cuando celebraba la misa en una iglesia de Rouen.

Desde la revolución francesa, las 86 catedrales y las 42 258  iglesias y capillas del país son propiedad del Estado. En abril de 2019, tras el incendio de Notre Dame, el presidente Emmanuel Macron creó un fondo destinado a proteger el patrimonio religioso, con resultados  poco visibles hasta ahora.

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