El arte como herramienta de reconciliación. Por: Juan Felipe Guzmán

El pasado 9 de septiembre se lanzó el premio Nacional de Paz y Reconciliación. Este tiene como objetivo reconocer el esfuerzo de personas e instituciones por su compromiso en el desarrollo de la paz en Colombia. Este evento se llevó a cabo en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación y en esta primera edición, el premio fue entregado al expresidente y premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos Calderón.

Este homenaje, creado por Redepaz, ha acogido la obra del artista José Augusto Rivera Castro –Ritual de Reconciliación– como símbolo de unión para la paz, el cual será entregado durante todas las ediciones anuales de este reconocimiento. La obra Ritual de Reconciliación, fue la escultura elegida por el Papa Francisco para acompañar el jardín de La Piña en la ciudad del Vaticano, y así mismo fue elegida para ingresar al Museo de Arte Contemporáneo del Vaticano por su valioso contenido histórico y sentimiento social en el marco de la firma del Acuerdo de Paz del 2016. Esta obra es sin duda, una obra que representa a Colombia y su talento artístico a nivel mundial.

Lo interesante de este nuevo galardón, es que hayan elegido una obra de arte como símbolo de reconocimiento en vez de haber mandado a hacer una usual placa para entregar a los homenajeados.  Este tipo de actos acercan a la cotidianidad de la gente el arte, y materializan la forma en la que el arte se acerca e inmiscuye en temáticas difíciles y relevantes para la actualidad social. Es sin duda, un acto de generosidad que Rivera haya permitido que su obra fuera el símbolo que representara el reconocimiento a la lucha por la paz y la reconciliación. No es común en el escenario artístico que obras de arte hagan parte de eventos de este tipo, sin embargo, es un acto de rebelión contra el sistema del mercado del arte tradicional y como una forma de seguir naturalizando el arte a todos los niveles.

Este evento reafirmó que el arte es una herramienta de reconciliación y, no necesariamente porque la temática de la obra este encaminada a este, si no, porque el arte genera espacios de comunicación intermedios en donde permite de forma amena la interacción entre diferentes actores que piensan, interpretan y se aproximan a diversas temáticas desde ópticas variadas. Es para mí, uno de los deberes fundadores del arte, permitir la comunicación entre diferentes puntos de vista.

No es dato menor reconocer el hecho que esta obra sea de un artista que nunca ha hecho parte de la institucionalidad del arte de Colombia de forma directa. Puesto que, como es común en el país, este tipo de encargos son dados a una selecta lista –pequeña, muy pequeña– de artistas que de forma repetitiva son elegidos para manejar presupuestos amplios para desarrollar obras que acompañan diferentes causas o espacios que el gobierno quiere resaltar. Menos, siendo la paz una temática casi que entregada de forma exclusiva a artistas que por mucho tiempo han acaparado este tipo de actos.

Espero, que la obra Ritual de Reconciliación como símbolo en este nuevo premio, sirva de herramienta de reconciliación entre los diferentes actores que día a día se debaten entre cómo llegar a la paz material que tanto llevamos anhelando en este país.

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