Un año complicado para la región: Por Miguel Velarde

Si perdemos Brasil y Colombia, el panorama para la región podría ser desolador

El 2022 comenzó convulsionado. Además de una pandemia que se ha hecho interminable, nos encontramos con una economía que sufre las consecuencias de la crisis sanitaria y también nos enfrentamos a un escenario político que puede hacer el camino por delante mucho más complejo de lo que ya es.


Hoy es innegable que el manejo de la pandemia ha sido un fracaso en toda la región. Con contadas excepciones, nuestros países han enfrentado de manera deficiente tanto el estallido de la crisis de Covid-19 como el proceso de vacunación posterior. Los encierros han sido más extensos y estrictos de lo que era necesario y el daño colateral que recién estamos empezando a ver no fue tomado en cuenta a tiempo.

Entre estos, el económico es el que más se destaca. Según el más reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), este año la economía de Estados Unidos crecerá 5,2%; la de China 5,6%; Europa, 4,3%; Oriente Medio y Asia Central 4%; África subsahariana 3,8%; mientras que la de América Latina, América y el Caribe, solo un 3%.

Un continente con el potencial de desarrollo y crecimiento como el nuestro se encuentra en la cola de todo el mundo. Un fenómeno que se puede explicar, principalmente, por la inestabilidad política y los conflictos sociales que se han vuelto característicos de esta zona. Pero también porque quienes ostentan el poder, con el afán de perpetuarse en él, destruyen las libertades esenciales y los pilares democráticos e institucionales de cualquier república.

Es por eso que el mayor desafío que este año enfrentará la región no será sanitario ni económico, sino político. El Foro de Sao Paulo ha vuelto a recuperar espacios en el último tiempo (Argentina, Bolivia, Perú y Chile) y este año va por los dos trofeos más preciados en la región: Brasil y Colombia. En ambas naciones con buenas posibilidades de lograr el poder, con el retorno de Lula da Silva en el primer caso y con la llegada a la Presidencia de Gustavo Petro, en el segundo.

Si esto ocurriera, el panorama para nuestros países podría ser desolador. Una nueva etapa de populismo de izquierda habría comenzado. Sin embargo, esta vez sin el dinero con el que contaron a principios de siglo, tendría un efecto devastador para pueblos que ya la están pasando mal desde hace tiempo.

Ahora, que finalmente estamos empezando a transitar la última etapa de la pandemia, nos encontramos ante otro tipo de amenazas que podrían profundizar la grave crisis que viven la mayoría de nuestros países.

Eso se ha hecho evidente ahora que recién comenzamos un año que promete ser verdaderamente complicado para la región.

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