El diablo silencioso: Por Rafael Torres

Rafael Torres Camargo

La generación Z hace referencia a todas las personas nacidas después de 1995. Es la generación que viene después de los Millennials y es esa generación que en este momento está dando sus primeros pasos en el mundo laboral.  Una generación que se graduó por zoom y está empezando a darse cuenta que no se puede levantar 6:50 para una clase 7.

Mi generación vive en una eterna paradoja, es la generación criada con los mejores niveles socioculturales a nivel mundial en toda la historia y sin embargo, es la que más problemas de salud mental tiene.

El tema de salud mental se volvió un tema  de conversación en el mundo. La incertidumbre que se vivía en la época de la pandemia hizo que se dieran conversaciones que antes preferíamos evitar. A veces cometemos el error de creer que la generación Z rompió el tabú de poder hablar de la salud mental sin ser considerado como loco para explicar porque este tema cogió tanta fuerza en el mundo. Sin embargo, ignoramos el hecho de que nunca hubo tantos adolescentes internados por temas de depresión y ansiedad en el mundo como hoy en día y nunca una generación tuvo tantos intentos de suicidio.

En un discurso que se volvió viral el escritor inglés Simon Sinek, mencionó cómo las redes sociales liberan dopamina de la misma manera como lo hace el alcohol, la comida rápida y los juegos de azar. Sinek mencionó que hay restricciones de edad para el alcohol y apostar en los casinos pero a los niños les damos redes sociales desde los diez años. Sinek de manera irónica mencionó cómo esto es el equivalente a tenerle un bar todo incluido a un adolescente para  cada vez que la adolescencia se vuelve un poco estresante.

Por otro lado, Jonathan Haidt en su libro The Coddling of the American Mind (2018) habla de cómo la generación Z fue la primera generación en tener acceso a la redes sociales desde que estaba en primaria y como hay una gran correlación entre  la introducción de las  redes sociales y las internaciones en hospitales por eventos de depresión grave. Las redes sociales traen más beneficios que cualquier otra cosa pero como la gran mayoría de cosas en el mundo cuando se utilizan en exceso generan dependencia, lo cual lleva a adicción y termina teniendo impactos negativos en la vida del adicto.

Vivimos en una sociedad que ha alcanzado unos niveles de riqueza tan importantes comparados con cualquier sociedad a lo largo de la historia de la humanidad que la gran mayoría de nuestros problemas tienen que ver con abundancia en lugar de escasez. Hoy en día , hay más personas sufriendo de obesidad que de hambre. El ser humano es un animal que evolucionó para vivir en un entorno donde los recursos eran escasos y ahora que afortunadamente en gran parte del mundo se vive en abundancia el problema está en el autocontrol.  Tener la mente continuamente expuesta a golpes de dopamina y pretender tener una buena salud mental es el equivalente a vivir comiendo papás fritas y pretender estar saludable. La constante exposición a dopamina barata mediante redes sociales, comida rápida y alcohol nos ha vuelto una generación ansiosa y deprimida. El hecho de ser una generación la cual nunca sufrió de aburrimiento ha hecho que nuestras mentes a veces vayan a una velocidad inmanejable que muchas veces termina en ansiedad.

Vivo muy orgulloso de ser parte de la generación Z. Esa generación que tiene emprendedores que cada día cambian el mundo. Sin embargo, somos una generación que enfrenta el gran desafío de aprender a vivir con un poco de escasez en la época donde todo parece ser  abundante. Como dice Naval Ravikant “La dopamina es el diablo moderno”.  Un diablo  que está volviendo loco a toda una generación mientras la divierte con videos en tik tok.

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