Bogotá una gran empresa: Por Carolina Restrepo Cañavera

A veces me preguntan porqué quiero entrar a la política, sobre todo en estos momentos en los que nuestras instituciones están tan desprestigiadas y en el que infortunadamente a los servidores públicos se les olvido que están para servir y no que los sirvan.

Mi respuesta siempre ha sido la misma. Ahora con mis años, mi educación y mi experiencia, me siento digna para devolverle con mi trabajo, compromiso y disciplina un poco de todo lo que me ha dado mi querida Colombia.

En estos momentos en el que todo vale, en el que el trabajo no dignifica sino deshonra, en el que la mentira, las componendas, el desprestigiar al otro y las trapisondas, son lo que prima, Yo me siento en la obligación conmigo misma de no ser indiferente, sino aportar mi grano de arena para que logremos el país que queremos, una Colombia de empresarios.

Es muy cierto que una golondrina no hace verano, pero si empezamos a pensar mas en el bienestar de nuestro país y dejamos de lado los egos y el egoísmo que en los últimos años nos ha caracterizado, podremos hacer de Colombia el país que todos soñamos.

Somos grandes, trabajadores, dejemos de lado la mezquindad, la envidia, construyamos un país en el que todos tengamos oportunidades. Suena bonito, lo sé, pero podemos y tenemos el talante para lograrlo. Necesitamos remar todos los colombianos hacia el mismo lado, avancemos en bloque como las legiones romanas, así seremos imparables. Yo, no soy política, soy una mujer trabajadora, soy académica y empresaria. Estoy acostumbrada a actuar más y hablar menos. A hacer y no prometer.

Es por eso por lo que mis propuestas en esta contienda electoral a la Cámara por Bogotá donde tengo la gran responsabilidad de liderar la lista por el Movimiento Salvación Nacional no son ni populistas, ni irracionales ni imposibles de cumplir. Son reales, posibles, sí... a veces serán impopulares, pero siempre tendré en mente lograr de Bogotá, una gran empresa. Ese será mi legado y mi compromiso en el Congreso de la República.

Lograremos la construcción de un país donde impere la ley, donde tenga valor la familia, el honesto le gane al vivo, nuestros niños estén seguros y lo ambiental no esté politizado y conviva en armonía con el desarrollo.

Se que estas desilusionado, pero te pido que me des la oportunidad de representarte, recuperemos el sentido alto de la política, como el arte de hacer el bien. Yo me comprometo a dar todo de mi para que tú vuelvas a creer en las instituciones que siempre han debido y deben estar a tu servicio. Ayúdame a hacer de Bogotá, una gran empresa.

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